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EPÍFORA: MANCHAS PERIOCULARES

El sistema lacrimal de las especies animales está compuesto por las glándulas secretoras y las vías excretoras. Las primeras están encargadas de la formación de la lágrima con sus tres componentes: mucoso, acuoso y lipídico, con la función de nutrir y humectar la córnea. Las segundas drenan el excedente lacrimal, una vez llevada a cabo la evaporación de la lágrima (aproximadamente el 25%) al distribuirse por la superficie corneal, siguiendo su camino a los conductos nasolagrimales para desembocar en la nariz y mantenerla húmeda. El desequilibrio entre la producción y eliminación de las lágrimas provoca un derrame lagrimal llamado epífora, que ocasiona problemas cosméticos y dermatológicos. Entre las causas desencadenantes de este padecimiento se consideran aquellas que aumentan la formación de lágrima, como irritación o algunos fármacos, y las que disminuyen o anulan el drenaje Iacrimal, por ejemplo, la imperforación del orificio lacrimal inferior, dacricistitis, o la obstrucción de los canalículos lacrimo-nasales por polvo o arena.

¿POR QUÉ SE TIÑE?

La lágrima está compuesta 99% de agua, además contiene una enzima llamada lisozima; así como vitaminas, sales inorgánicas, glucosa y otros componentes específicos de cada especie y de cada glándula lagrimal. La lágrima es incolora, pero, al tener contacto con el aire, se oxida, adquiriendo un color similar a la herrumbre. Esto gracias a la presencia de pigmentos del tipo lactoferrina en el torrente lagrimal.

¿ES MALO?

No necesariamente, pero sí no es controlado puede provocar afecciones. Cuando el drenaje lagrimal se hace más lento, las enzimas proteolíticas contenidas en la lágrima pueden provocar la lisis de su pared y, en casos graves, llegar a perforarlo. Al mismo tiempo, la humedad permanente favorece el desarrollo de microrganismos oportunistas que causas infecciones en la piel de la cara, en los ojos y hasta en el conducto nasolagrimal (dacriocistitis).

DIAGNOSTICO

Se debe realizar una correcta exploración oftalmológica. Las maniobras que se suelen utilizar ante un paciente con epífora son: inspección con magnificación y luz puntiforme, el test de Schirmer para evaluar el funcionamiento de las glándulas y su producción lagrimal, así como el test de fluoresceína para verificar la permeabilidad del conducto.

TRATAMIENTO

Se puede prevenir e incluso tratar con una higiene adecuada del conducto lagrimal. Pueden utilizarse productos para remover los restos lagrimales y eliminar microorganismos patógenos como las toallitas limpiadoras para ojos Medical Solutions®. El tratamiento también se podría basar en fármacos o un tratamiento quirúrgico, dependiendo del origen de la epífora.

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TOALLITAS LIMPIADORAS PARA OJOS

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